Presentación del CEDAF

Darle contenido a la esperanza

Este 17 de marzo lanzamos CEDAF con un documento formulado de manera colaborativa con otros centros, que busca poner en datos la realidad que sufren y perciban las mayorías.

Podés ver la presentación entera acá.


Pero si no tenés tiempo o sos de los que prefiere leer, compartimos esta columna de Maximiliano Fernández Grau para presentarnos.


Estamos ante un escenario muy duro para las mayorias. Cepo a los salarios, deterioro del poder adquisitivo, caída del consumo y de la producción, cierre de empresas, desempleo, familias que se endeudan para pagar el supermercado, cercenamiento de derechos básicos, hambre, miseria e implosión social. No se trata de efectos colaterales ni de un costo transitorio a pagar, sino de consecuencias concretas de un programa económico neoliberal que organiza a la sociedad a partir de la desigualdad, destruye el trabajo y las capacidades productivas del país. Cualquiera que observe los datos de la economía real, pero también la vida cotidiana de las mayorías, puede reconocerlo.


Frente a este escenario trágico, la tarea no puede limitarse a administrar la emergencia ni a denunciar el desastre. El desafío político e intelectual es recuperar la capacidad creativa para impulsar una alternativa de futuro de reconstrucción, de desarrollo sostenible y de bienestar social. No se trata solo de salir de la crisis, sino de volver a discutir para qué país queremos producir, invertir, educar y gobernar.


Se trata de organizar un movimiento ciudadano que promueva la discusión de un nuevo contrato social basado en valores éticos que pongan al ser humano en el centro de la política y de la toma de decisiones. Este desafío es una convocatoria que el gobernador Axel Kicillof realizó cuando planteó que, frente al ajuste y el sacrificio eterno que exige la derecha, hay otro camino.


Toda acción política se fundamenta en una idea. En consecuencia, el Centro de Estudios Movimiento Derecho al Futuro (CEDAF) tiene un doble propósito: ser el motor intelectual que provee análisis y conceptos al movimiento, y funcionar como un generador de ideas que contribuye programáticamente al avance del país hacia un futuro de mayor bienestar social, justicia e igualdad.


Eso implica volver a pensar el desarrollo no como una promesa vacía ni como una consigna de campaña, sino como un proyecto colectivo capaz de articular producción, trabajo, innovación, derechos y comunidad. Significa asumir que no hay reconstrucción posible sin recuperación del salario, sin fortalecimiento del mercado interno, sin defensa de la industria nacional, sin inversión pública en áreas estratégicas, sin ciencia, sin universidad y sin un Estado que planifique en favor de las mayorías. 


Pero también supone recuperar la idea de futuro. Porque una sociedad sometida al ajuste permanente y al sacrificio eterno no solo pierde ingresos, derechos o empleo; pierde, además, la posibilidad de imaginarse a sí misma de otra manera. Y cuando se clausura la imaginación política, lo que se impone no es la libertad, sino la resignación. Por eso la disputa actual no es solo económica. Es, al mismo tiempo, una disputa ética, cultural y política sobre qué vidas merecen ser protegidas, qué intereses deben organizar a la sociedad y qué horizonte común estamos dispuestos a construir.

En ese punto, la tarea del pensamiento no es decorativa ni secundaria. Para plantearle a la sociedad una alternativa que sea superadora al neoliberalismo, hace falta producir ideas que permitan comprender el presente, pero también abrir un camino. Hace falta elaborar diagnósticos rigurosos, por supuesto, pero orientados por una voluntad de transformación. Hace falta construir un lenguaje capaz de nombrar el sufrimiento social, pero también convocar a una esperanza concreta. No una esperanza ingenua, sino una esperanza organizada alrededor de un programa de desarrollo con justicia social, federalismo, igualdad y ampliación de derechos.


En ese marco, el CEDAF cumple una función estratégica. No solo como usina de análisis de coyuntura, sino como ámbito de elaboración de una nueva síntesis para la Argentina que viene. Un espacio donde la reflexión se vincule con la acción, donde la producción de conocimiento no quede encerrada en especialistas, y donde la discusión programática contribuya a ese otro camino que hoy empieza a emerger como una necesidad histórica.


Porque frente a un modelo que precariza la vida, fragmenta el tejido social y pretende naturalizar la crueldad, la respuesta no puede ser únicamente la resistencia. También tiene que ser la creación. Crear una alternativa que sea política, crear una mayoría que sea movimiento hacia adelante, crear una idea de país para este momento del proceso histórico. En definitiva, volver a poner a la política en el lugar que nunca debió abandonar: el de ser una herramienta colectiva que le sirva a las y los argentinos para construir un futuro mejor.

Etiquetas: videos opinion

Autor: Equipo Cedaf

Publicado el 17-03-2026


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