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La profecía

El deterioro de las condiciones financieras del país, ¿culpa de un viaje o culpa del modelo económico?

“Plantará las tiendas de su palacio entre el mar y el hermoso monte santo. Entonces llegará a su fin y no habrá quien lo ayude”

Daniel 11:45

En los últimos días, funcionarios del Gobierno Nacional atribuyeron al gobernador de la provincia de Buenos Aires la reacción desfavorable de los mercados y el deterioro del humor social frente a la situación económica del país.

El presidente Milei en un discurso en la sede de Manhattan del Citibank ante 300 empresarios, académicos y diplomáticos sugirió entre insultos que la suba en el Riesgo País se debía a la presencia de Kicillof en Nueva York. El ministro de economía Luis Caputo sostuvo ante empresarios que el gobernador es el Anticristo

En esta nota, mostramos que el deterioro de las condiciones financieras del país poco tiene que ver con el viaje del gobernador de Buenos Aires del 22 y 23 de septiembre y mucho con una serie de eventos y datos del modelo económico.

La culpa es del gran bonete

Efectivamente el Riesgo País viene aumentando, de un nivel de 432 puntos en julio de 2026 a 628 puntos el pasado 28 de septiembre, tras alcanzar un pico de 642 puntos básicos en el mismo mes. Pero casi la mitad del aumento del riesgo país se dio entre julio y agosto, en una primera ola de suba que duró cerca de 6 semanas.

¿Y la segunda ola? Más que por Kicillof, sería bastante esperable que los “mercados”, mostraran algo de preocupación ante las declaraciones de Gita Gopinath – autoridad del FMI - que en una reciente entrevista sostuvo que “… el peso argentino necesita ajustarse más y que se le debe permitir depreciarse en mayor medida de lo que lo está haciendo actualmente". Agregó en la misma entrevista que “… el país necesitará acumular reservas a un ritmo mucho más acelerado del que lleva actualmente.”

Es que el tipo de cambio real muestra niveles de apreciación importantes. El índice de tipo de cambio real multilateral tiene actualmente un valor de 85,6 puntos, sensiblemente por debajo de los 94,5 puntos que mostraba en julio de 2023 antes de la devaluación post paso de ese mismo año. Esto es producto de que la inflación registró en lo que va del año un 21,3% mientras que el dólar sólo aumentó un 3,7%.

Las compras de reservas por parte del Banco Central están mostrando una desaceleración marcada. En julio se realizaron compras mensuales por 2.163 millones de dólares, en agosto cayeron a 770 millones y en septiembre fueron sólo de 473 millones. La caída de las compras en septiembre (uno de los menores volumenes de compra mensual de USD del BCRA), se dio en simultáneo con la mayor liquidación del agro del año.

El propio gobierno no para de sembrar dudas. Porque Caputo también habló ante inversores el 21 de septiembre y no fue claro en cómo afrontaran la deuda de 2027. La consultora 1816 – cuyos informes se leen bastante en la city – sembró las mismas dudas días después. La Calificadora S&P y JP Morgan bajaron su previsión de crecimiento para Argentina tras conocerse el último dato de actividad.

Son varios los indicadores que ya mostraban un deterioro significativo antes del viaje del gobernador a Nueva York. La evolución de la actividad, la inversión, el empleo, el consumo, la confianza, el tipo de cambio real y las reservas contradice, por lo tanto, la explicación temporal propuesta por el Gobierno.

La actividad económica medida por el EMAE mostró una caída del 2,9% mensual desestacionalizado y una caíde del 1,4% interanual en julio.

La inversión como % del PIB alcanzó en el segundo trimestre de 2026 el mínimo de 16,5%. No se registra niveles tan bajos desde la pandemia. Y un detalle no menor: el pico de la inversión de la gestión de Milei fue en el primer trimestre de 2025 y empezó a caer con fuerza en el tercero. El triunfo electoral de LLA en oct-25 en lugar de revertir el retroceso, lo aceleró.

El desempleo por su parte alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026, registrando el valor más alto desde la pandemia. La destrucción de empleos formales privados ya alcanza los 330.000 trabajadores comparados con el año 2023.

El consumo privado por su parte cayó 2,4% en el segundo trimestre del año. El índice de ventas de pymes de CAME muestra una baja del 2,7% respecto de julio y de 2,4% en lo que va del año.

Consistente con estos datos en Índice de Confianza del Gobierno medido por la Universidad Torcuato Di Tella mostró en septiembre una baja mensual del 5,9% y se ubicó en el nivel más bajo registrado en el gobierno de Milei.

El dato registrado por el INDEC muestra un aumento del 31,3 al 32,3% de la población bajo la línea de pobreza. Sin embargo, mediciones alternativas como la de la consultora Equilibra que utiliza índices de precios actualizados con la última Encuesta de Gasto de los Hogares registra valores del 44,1%.

En conjunto, estos indicadores describen una situación económica y social crítica y anticipan un escenario electoral complejo para el Gobierno en 2027. No demuestran por sí solos cuál será el resultado de la elección, pero sí muestran que el oficialismo llegará a esa instancia condicionado por el desempeño de su propia gestión.

Pero la culpa no puede ser atribuida a Axel Kicillof sino a las propias inconsistencias del plan económico del gobierno.

El objetivo fundamental del gobierno y el principal logro que muestra esta gestión es la reducción en la inflación de niveles del 160% interanual registrado en noviembre de 2023 a los actuales niveles cercanos al 30%. Sin embargo, esta supuesta estabilidad macroeconómica está sostenida en dos pilares. Por un lado, sostener el valor del dólar a cómo dé lugar, manteniéndolo planchado aun cuando la inflación tiene valores crónicos al torno del 2% mensual y, por otra parte, una caída en el nivel de actividad, un techo a los ingresos salariales con un aumento en la informalidad laboral y la consecuente caída del consumo. Este estancamiento de la actividad económica cumple con la función de contener los aumentos de los precios gracias a mantener una demanda de bienes y servicios totalmente deprimida.

De esta manera, son el manejo cambiario y la recesión los pilares fundamentales de este plan económico. Es un modelo que precisa que haya desempleo, que precisa que haya caída en el salario real y que precisa que tanto la industria como la construcción y el comercio se contraigan para que la inflación no se dispare.

En estas condiciones el plan económico no es sostenible desde el punto de vista social y tanto el FMI como diversos actores nacionales e internacionales están advirtiendo esta inconsistencia en la política económica. Probablemente el principal enemigo de Milei y sus posibilidades electorales para el año 2027 no sea Kicillof, sino su propio plan económico que no cierra por más que sostengan que ordenaron la macro. Esto es así porque la economía no es solamente la inflación y el superávit fiscal, sino que también tiene que ver con el empleo, la actividad, el consumo y el nivel de vida de la gente. Una economía que funciona implica que todas las variables estén en equilibro y no sólo las variables fiscales o monetarias. Es decir, las variables fiscales y monetarias no van a tener un equilibrio sostenible si no existen niveles razonables de producción, empleo y poder adquisitivo del salario.

Un dato que refleja esta situación de desequilibro social es lo que ocurre con el crecimiento en la mora de las familias. Efectivamente, la mora de las familias ha alcanzado niveles récord del 12,9%. Este sobrendeudamiento es el resultado de que el superávit fiscal tiene como correlato el déficit de las familias que al no contar con ingresos suficientes para financiar sus gastos mínimos de consumo deben recurrir al endeudamiento. Lo mismo ocurre con las provincias, las obras sociales y las cajas previsionales. Es decir, el superávit del sector público se traduce en déficit de las familias, las provincias y la seguridad social. Claramente se trata de un equilibrio insostenible.

Naturalmente, hay una creciente sensación en el público y los agentes económicos relevantes de que es necesario un cambio de rumbo en la política económica. Esta incertidumbre genera volatilidad en los mercados. Pero el responsable de esta incertidumbre no es Axel ni el peronismo sino los pésimos resultados del programa económico implementado por el gobierno libertario.

Milei y Caputo nos quieren hacer creer que hay un infierno peor al que nos están haciendo vivir con este plan económico que empeora inexorablemente el nivel de vida de la gente. Dado que la economía de Milei somete a un empeoramiento sostenido de las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad, la única manera de convencer al público de que los vote es hacerle creer que se viene un apocalipsis aún peor si llegan a perder las elecciones en 2027. Sin embargo, la debacle de la economía argentina es la profecía que ellos mismos construyen con sus propias políticas.


Etiquetas: actualidad

Misión: Argentina Productiva con Trabajo de Calidad

Publicado el 02-10-2026


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