
La revinculación educativa y escolar de los sectores populares en la provincia de Buenos Aires fue incorporando nuevos aspectos conceptuales y prácticos a partir del 2022, con la implementación del Programa para la Promoción y Fortalecimiento de Centros Socioeducativos y Comunitarios.
El método de trabajo desarrollado en el Programa tiene como base conceptual una mirada general y territorial – no sectorial. Entiende que la desvinculación escolar responde a una multicausalidad de factores que requieren de una intervención amplia, sistemática y coordinada. Por eso, el Programa propone una intervención integral sobre los y las destinatarias, contempla su inserción territorial, su arraigo comunitario y sus condiciones sociales y educativas.
Desde el equipo que trabajó en la gestión del Programa estos años, nos dispusimos realizar un Estudio de investigación que abordara la singularidad del proceso de revinculación enmarcado en las dimensiones de trabajo desplegadas por el Programa: comunitaria, pedagógica e institucional.
El objetivo principal del Estudio fue indagar, conocer y producir conocimiento -a través de una serie de testimonios tomados durante junio de 2026- sobre el proceso de vinculación y revinculación escolar. Se delimitó el análisis a aquellos casos que alcanzaron la revinculación escolar efectiva, por lo que la pregunta que orientó la investigación fue cómo se produjo ese proceso: qué decisiones, estrategias y articulaciones hicieron posible la revinculación en cada trayectoria singular.
Esta nota se sintetiza los principales hallazgos del Estudio, y proporciona un acercamiento a la mirada construida estos años de gestión sobre la inclusión educativa de sectores populares. El documento completo puede encontrarse en la plataforma de CEDAF.
El punto de partida: garantizar el acceso a la educación en los barrios populares bonaerenses
La desvinculación escolar no ocurre en el vacío. Es el resultado de una acumulación de vulnerabilidades socioeconómicas y educativas donde las tramas primarias de crianza y cuidado suelen verse desbordadas, que no responde a factores monocausales o a decisiones individuales. El Programa entiende que este proceso responde más a un “vínculo desgastado” entre la comunidad y su escuela, que a un corrimiento del sentido que la educación representa para las comunidades y su movilidad social. Ese desgaste se manifiesta de diversas maneras: conflictividad intra escolar, escalada de violencias, ausentismo, interrupción de trayectorias, pérdida de confianza entre docentes y familias; todas estas, situaciones agravadas por el deterioro de las condiciones socioeconómicas.
Frente a este escenario, desde 2022 durante la gestión de Axel Kicillof y su Director General de Cultura y Educación Alberto Sileoni, se implementa esta política pública orientada a intervenir en contextos de alta vulneración social, y estructurar acciones en torno a garantizar el derecho social a la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAyJ) de entre 4 y 21 años. Con un despliegue territorial actual en 224 barrios populares de 29 distritos bonaerenses, el Programa ha alcanzado a 40.214 NNAyJ, logrando la revinculación efectiva de 14.476 de ellos/as (un equivalente a 35 escuelas de una matrícula promedio de 400 estudiantes).
Para indagar cómo se producen estos procesos de retorno a la escuela, la investigación adoptó un enfoque cualitativo de alcance descriptivo. Sobre una muestra de 36 casos de revinculación efectiva en adolescentes de 13 a 16 años, distribuidos en 22 distritos provinciales, se realizaron entrevistas semiestructuradas a coordinadores/as de los Centros Socioeducativos y Comunitarios (CSC). Más que evaluar el resultado final de manera aislada, el estudio se enfocó en reconstruir el camino recorrido por los equipos de los CSC para producir el regreso y permanencia a las aulas.
Las tres dimensiones de intervención como método de gestión estatal
El estudio evidencia que la revinculación escolar no se resuelve mediante actos administrativos ni respuestas sectoriales fragmentadas. Constituye una práctica integral organizada en tres dimensiones entrelazadas, que funcionan como el método central de intervención del Programa tanto en los niveles micro y macro de gestión:
● Dimensión Comunitaria: Representa el punto de partida ineludible. Aborda las trayectorias vitales de los chicos y chicas en su contexto barrial y familiar a través de actores comunitarios comprometidos con su entorno. La intervención se sostiene en la construcción de redes barriales e interinstitucionales (salud, desarrollo social, servicios de protección de derechos, organizaciones comunitarias, referentes barriales) para reparar las tramas de cuidado y reponer las condiciones materiales e institucionales indispensables para el aprendizaje. El inicio de la intervención está fuertemente marcado por la intención político educativa de ir a buscar a aquellos y aquellas que se han alejado de la escuela. Para ello, el Estado provincial financia equipos que realizan dicha tarea.
● Dimensión Pedagógica: Provee el soporte sistemático de enseñanza en el marco del proceso de revinculación. Es decir, que la búsqueda y reconstrucción del vínculo se realiza a través de propuestas pedagógicas y didácticas planificadas y ordenadas de acuerdo a las situaciones específicas de cada territorio y cada trayectoria. Partiendo de recuperar el interés y el deseo de las y los chicos por el aprendizaje, esta dimensión focaliza en los procesos de alfabetización y en el fortalecimiento del rol del estudiante (organización del tiempo, rutinas, autonomía y uso de materiales).
● Dimensión Institucional: Por un lado, constituye el puente formal con la escuela, y por el otro corresponsabiliza a las distintas instituciones y agencias estatales municipales y provinciales en el mismo proceso. Se materializa principalmente en las 2.374 Mesa de Coordinación Educativa (MCE) entre la escuela y el CSC que funcionan actualmente en la Provincia, y los Proyectos Individuales de Vinculación Educativa (PIVE) por cada NNAoJ desvinculado/a que se nominaliza. Estos dispositivos permiten institucionalizar la figura de la matrícula compartida, construir acuerdos pedagógicos y realizar un seguimiento continuo del tránsito escolar, así como también visibilizar los motivos de desvinculación que permiten la intervención de las distintas áreas especializadas. Además, esta dimensión permite posicionar al CSC en una referencia institucional anclada en el territorio posibilitando el enlace y articulación de acciones por ejemplo con Juzgados penales juveniles, Servicios locales y zonales de promoción de derechos, servicios de salud, iglesias, organizaciones e instituciones de la sociedad civil.
3. Hallazgos relevantes: claves de intervención para el regreso y la permanencia en las aulas
La reconstrucción de los 36 casos de estudio permitió identificar constantes sobre las principales problemáticas y las estrategias de intervención que explican la efectividad de los procesos de revinculación:
● Búsqueda activa y múltiples puertas de entrada: La presencia sostenida del CSC genera un arraigo comunitario tal que el "boca en boca" barrial se convierte en un canal de llegada y en una referencia territorial fundamental para la revinculación El primer contacto con los y las jóvenes ocurre de diversas maneras: a partir del diálogo construido con las escuelas, del intercambio con agencias territoriales (Servicios Locales, sistema penal juvenil, centros de salud), del trabajo de las organizaciones comunitarias que forman la red con los CSC, de las recorridas casa por casa en el barrio por parte de los equipos de CSC, entre otras.
● Reconstrucción del vínculo de confianza: La resistencia inicial de los chicos y chicas, y de sus familias, es frecuente tras reiteradas experiencias de frustración o abandono institucional. Los equipos construyen cercanía y previsibilidad antes de cualquier exigencia formal, respondiendo también a urgencias de salud, documentación o alimentación para reparar las tramas de cuidado familiar.
● Del deseo particular a la demanda escolar: Las propuestas surgen del reconocimiento del sujeto y sus saberes, y no desde la necesidad curricular escolar. El punto de partida es despertar el deseo de aprender y conectar con los saberes que la escuela demanda. A partir de allí se inicia un recorrido de enseñanza que se diseña en progreso hacia la escolaridad. Es por ello que se despliegan diversas disciplinas en cada propuesta educativa integral: tecnología, arte, deporte que convocan y permiten fortalecer un vínculo que acompaña la re-escolarización.
● Alfabetización y construcción del rol de estudiante: El trabajo pedagógico se centra, por un lado en promover autonomía en la lectura, la oralidad y la escritura, y por el otro en cultivar los rituales de la vida escolar: el uso de la carpeta, la mochila, la organización del tiempo y la anticipación de rutinas, entre otros. Sentirse parte de una grupalidad de pares resulta indispensable para fortalecer la subjetividad estudiantil. Los CSC enseñan a aprender, a habitar la escuela y a comprender que es a partir de la educación que se puede desarrollar una vida más justa y más digna para ellos y ellas.
● Vínculo institucional y gradualidad de reinserción: El regreso al aula no es intempestivo ni lineal. En diálogo con las diferentes figuras dentro de cada escuela (directivos, equipos de orientación, acompañantes de trayectorias, preceptores, docentes) y con la estructura de supervisión distrital, los CSC permiten vencer inercias y resistencias burocráticas. Se diseñan esquemas de asistencia compartida acordando pautas de gradualidad (incorporación por horas o días específicos que se incrementan progresivamente). Una inasistencia o una señal de alerta, activa de inmediato la comunicación entre ambas instituciones, asegurando que la revinculación no concluya el día del reingreso, sino cuando la permanencia se consolida.
Para cerrar esta síntesis: las voces del territorio y experiencias concretas
La riqueza cualitativa del Estudio reside en construir conocimiento a partir de las estrategias situadas desplegadas por los y las 2.110 profesionales que actualmente conforman los equipos de los 224 CSC y de los 16 Centros Socioeducativos y Comunitarios Móviles (CSCM) coordinados y organizados por los lineamientos generales del Programa. A través de las diferentes entrevistas podemos sintetizar algunas premisas que el Programa plantea como irrenunciables a la hora de diseñar una política pública que tenga como objetivo la garantía de derechos en contextos de vulnerabilidad:
● La proximidad territorial como condición de posibilidad. Ninguna estrategia de revinculación puede diseñarse a distancia del barrio: requiere presencia sostenida, conocimiento situado y vínculos de confianza construidos en el tiempo. Así como también, reconocer el trabajo de aquellas y aquellos actores barriales comprometidos con sus comunidades.
● La reconstrucción de los soportes simbólicos y afectivos como pilar de la intervención pedagógica. Para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes puedan proyectar un horizonte de futuro y sostener su trayectoria escolar, es preciso construir -o recuperar- el deseo de ir a la escuela y el saberse capaces y acompañados/as, como condición de posibilidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
● La corresponsabilidad institucional formalizada. La sola convergencia de voluntades entre actores no alcanza para sostener un trabajo articulado en la medida en que persisten resistencias que no remiten a la voluntad de los sujetos sino a culturas y tradiciones institucionales distintas. Por lo tanto, con la implementación del Programa se instaura un diálogo institucional entre la lógica de la escuela -heredera de una matriz históricamente centrada en la gradualidad, la simultaneidad y el aula como unidad de organización-; y la de los CSC inscriptos en la trayectoria de las organizaciones barriales y comunitarias sobre las que fueron conformados. Esta construcción corresponsable y bajo un imperativo normativo que lo regula, acrecientan las posibilidades de revinculación escolar. Es en ese sentido que la Mesa de Coordinación Educativa y el Proyecto Individual de Vinculación Educativa, cobran relevancia: no solo como instrumentos de gestión, sino como mecanismos que permiten legitimar, desde el propio sistema educativo, la mirada integral sobre la intervención en los procesos de revinculación escolar.
● La singularidad de cada sujeto, en contexto. La nominalización de la situación educativa de inicio de la intervención de cada niño, niña, adolescente o joven, su trama de crianza, el tipo de vínculo con el/a adulto/a referente y su familia, y el momento en que logra apropiarse del deseo de volver a la escuela son siempre particulares y debe ser el centro de la intervención.
● La sostenibilidad en el tiempo. La revinculación no se agota el día en que el chico o la chica vuelve a cruzar la puerta de la escuela: requiere acompañamiento sostenido durante la permanencia, hasta que esa presencia se consolide y deje de depender del CSC.
En síntesis, la revinculación educativa de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de los barrios populares no depende de una intervención puntual ni de un dispositivo aislado, sino de la sostenibilidad de una gestión estatal corresponsable capaz de operar en red, en el territorio y en diálogo permanente con las comunidades. Ese es el aporte que este Programa ha construido a lo largo de estos cuatro años, y que este estudio sistematiza y pone en valor.
Sin lugar a dudas, el gran desafío será profundizar y multiplicar la huella trazada estos años hasta lograr la reinserción plena de cada niño, niña, adolescente y joven que falte en el sistema educativo bonaerense.
Por Patricia Beggeres, Magíster en Diseño y Gestión de Programas Sociales y Ana Borioli, Licenciada en Sociología.
